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martes, 16 de noviembre de 2010

Amor maduro

Le vi alli sentado, ensimismado en sus pensamientos y traté de imaginarme en que estaría pensando.

Tal vez en su amada esposa a la que hacia 6 años que había perdido, o quizás en que ya quedaban pocos de sus amigos de siempre.

Me pareció buena idea sacarlo de aquel ensimismamiento y me fuí hacia el.
-Padre ¿en que piensa?
-Pensaba en como te va a sentar la noticia que tengo que darte.-dijo sin levantar la cara, no se atrevia a mirarme y no entendia el porque.- Recuerdas que hace 3 meses fuí a pasar unos dias a casa de tu hermana ¿verdad?
-Si padre, lo recuerdo.
-Pues en aquellos días conocí a una señora mientras paseaba por el parque y hablando a diario con ella, me dijo que se sentía muy sola, que yo era afortunado por tener dos hijas como vosotras que me cuidais y quereis, pero ella no tenía familia, sus amigas habían muerto y se sentía tan sola que las palomas del parque eran lo único que le hacían levantarse por las mañanas. En principio me dió pena.
-Lo entiendo.-dije enternecida por aquella tristeza que vi en sus ojos
-Pero solo en principio, porque a medida que nos íbamos conociendo la veía más animada e incluso alegre. Se notaba que aquellos momentos que pasamos juntos, la hicieron vivir de nuevo...tener a alguien a quien ir a ver al parque, no solo a las palomas, la hizo feliz. Y pienso que debería volver allí. Tiene que estar muy triste, de nuevo sola.
-Padre y tu ¿la echas de menos?
-Muchísimo hija, tanto que si no vuelvo con ella creo que pronto os dejaré. Necesito verla sonreir.
-Eso es amor papá, te has enamorado.
-Que tonto que me pase a mi edad ¿verdad?
Le sonreí y negando con la cabeza me acerqué a besarle en la mejilla.
Creo que estaba sorprendido de que yo le entendiera, así que tomándole del brazo le dije:
-Anda ven, vamos a hacer la maleta.
Todavía recuerdo como se iluminaron sus ojos, me sonrió y avanzamos hacia casa.
Hoy cinco años después, cada vez que voy a verle lo primero que me dice es:
-Gracias hija.
El y yo sabemos porque lo dice. Cinco años de felicidad junto a la que es su mujer, alegraron sus ojos y mi corazón.

8 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Precioso ojala todos los hijos fueran asi y entendieran lo que sienten los padres.Muy bueno el relato.
    Un beso

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  3. No se puede cerrar la puerta al amor, entra por el mínimo resquicio que le dejes y por supuesto que la edad no es ninguna traba, preciosa historia.
    Un beso

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  4. Gracias Zarzal pero no merezco tal elogio...tu si que escribes bien, a las pruebas me remito. Feliz semana para ti tambien, besitos.

    Me alegro de que te gustara Jose Manuel.Un beso

    Me alegro que la edad no sea ninguna traba...sino me echaría a llorar que ya toy yo mu mayor.Un besito

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  5. JA JA JA 34 años es muy mayor, a otro perro con ese hueso, entonces yo que soy? me acabas de llamar momia.
    Un beso

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  6. 34 años???? jajajaja te adoro.
    Igual tengo mas que tu

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  7. Me encanta.Estos relatos que escribes,esconden tanto.Precioso.

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